ACCESO A PUESTOS EN LIBRE DESIGNACIÓN
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| Tabla de cobertura de puestos por nivel y sexo (2024) |
Existe la idea de que el acceso
al empleo como personal funcionario en la Administración Pública es totalmente
justo en términos de discriminación por razón de sexo. Efectivamente el sistema
de oposiciones es totalmente objetivo y neutral en este aspecto. Se corrige un
examen anonimizado y se accede en función de la puntuación. Con la carrera
profesional debería suceder lo mismo. En los concursos de traslados los
criterios a seguir son mérito y capacidad, demostrados documentalmente y
cuantificables en rigurosos procesos de valoración. Esto es así en la cobertura
de un rango muy amplio de puestos. Pero existe un modo de cobertura de vacantes
que, aunque en la teoría sería una excepción, en la práctica supone la
modalidad preferente de acceso a puestos A1 (el grupo superior) en sus niveles
más altos, 28 y 29, acompañados lógicamente de retribuciones más altas.
Tomando como ejemplo el organismo
en el que trabajo, un órgano institucional independiente con una plantilla de
223 efectivos a fecha de hoy, se puede observar que, aunque en el grupo A1 hay
un reparto equilibrado de sexos (73 mujeres frente a 77 hombres) esta
proporción se rompe al llegar a los mencionados niveles superiores, del 28 en
adelante, quedando en 27 mujeres frente a 38 hombres. En el caso de los puestos
nivel 30, que suponen habitualmente cargos con responsabilidades y
conocimientos muy específicos, vuelve a existir una paridad que en este caso se
vuelca de nuevo hacia las mujeres (7 frente a 5). Los niveles 26 en cambio,
tienen una ligera mayoría de mujeres (46 frente a 39) con lo que las cifras
totales por sexo suponen que el 63% de mujeres permanecen en el nivel más
básico del grupo A1 mientras que prácticamente el 50% de los varones alcanzan
puestos nivel 28 o superiores frente a un 37% de las féminas, lo que
supone una brecha salarial en un grupo al que se accede por idéntico proceso de
oposición, y donde el progreso en la carrera queda sometido a un sistema que no
se ciñe a criterios objetivos.
Aunque en ningún caso se pierde
la paridad, si que la tendencia se ha mantenido en años consecutivos. No
es una diferencia sangrante, pero el componente de arbitrariedad en la
designación de estos puestos da la impresión de que se “premian” los perfiles
masculinos. Habrá que revisar año a año si la tendencia cambia para sacar
conclusiones.

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